Talleres Empleita en Casa Museo del Campesino Lanzarote

A Yolanda Benedicta Torres Moreno siempre le gustó el arte y la artesanía. La belleza. Por eso estudio Historia del Arte, se hizo técnica superior en Artes Plásticas aplicadas al Modelismo y Maquetismo, así como a la Escultura y a la Cerámica Artística en la Escuela de Arte Pancho Lasso. Pero además, Yolanda, desde niña aprendió de las mujeres de su casa el arte de la sombrerería y el bordado de flores. No tardó en sacarse también el carnet de artesana de flores y sombrerería del Cabildo de Lanzarote. Tiene su propio atelier y un espacio muy personal en el Mercado Autóctono Sostenible Mas Campesino dónde imparte cursos y talleres.

Pasión por los sombreros

“La pasión por la artesanía me viene de siempre. Desde niña bordaba y trenzaba, veía a mis tías y a mi abuela haciendo empleitas, así que toda mi formación se centró en el arte y la artesanía”, afirma, explicando que, de alguna manera, se trata de algo que le nace de dentro.

Posteriormente esa pasión se dirigió a la sombrerería más tradicional y a la no tan tradicional. “Las sombreras de Lanzarote son muy laboriosas, están totalmente forradas de trigo y lleva bastante trabajo realizarlas. Antiguamente eran enormes, sobre todo las del norte de la isla, las del sur eran más pequeñas, pero, en general, eran muy grandes. A mí siempre me han gustado los sombreros. El primero, me lo compré en Venecia con 18 años y siempre he tenido pasión por ellos”, cuenta, narrando que allá dónde iba volvía con uno. “Poco a poco esa pasión mía por los sombreros se fue dirigiendo a su creación, así como la realización de flores artificiales que también me encantan para adornarlos, o para tocados o diademas”.

Talleres Empleita en Casa Museo del Campesino Lanzarote

La formación constante, uno de sus secretos

Durante toda su vida no ha dejado de hacer cursos formativos, ni de seguir de cerca la moda para adaptar su trabajo a la demanda. Pamelas, tocados, sombreros de todo tipo pueblan su taller, en el que no falta espacio tampoco para las sombreras de Lanzarote y La Graciosa. “Los tocados, los suelo hacer por encargo, para bodas generalmente. La gente ya me conoce y me pide lo que quiere”, explica. “Las sombreras tradicionales siempre las hago, aunque se tarda mucho. Un mes completo en realizar una tradicional de la isla y, al menos, diez días  para una típica de La Graciosa. Se usan mucho para la romería y como recuerdo de la isla”.

“Quedan muy pocas personas que se dediquen a esto”, afirma con cierta tristeza. “Yo imparto cursos, martes y jueves, en la Casa Museo del Campesino porque hay mucha gente que quiere aprender el trenzado de empleita, que tiene curiosidad por este arte lanzaroteño y no quiere que se pierda. Es una manera de mantener la tradición viva”.

Cursos y talleres para mantener viva la tradición

Además imparte cursos de flores artificiales y “debo decir que está gustando mucho el de camisas de millo que quedan preciosas”, añade. “De este tipo, suelo hacer un curso de dos días una vez al mes”.

Además Yolanda también imparte talleres en los que, durante unos veinte minutos, y por tan sólo tres euros, los asistentes aprenden el tradicional trenzado con varias hebras y se llevan, como recuerdo, lo que hayan decidido hacer: un marcapáginas, una pulsera o, si tienen tiempo, hasta unos pendientes.

Yolanda explica también en estas clases como se seca el palmito para poder trenzarlo posteriormente. “El palmito es el centro de la palmera y hay que ponerlo un par de semanas al sol para que adquiera su color característico”, explica. “Otra cuestión es el secado de la hoja de palmera, que se usa para hacer esteras o bolsos. En este caso, se debe secar en un interior, no directamente al sol, ya que se debe quedar de color verde. Es todo un trabajo previo el que se requiere para que el material esté en su punto óptimo de utilización”.

Sea como fuere, si eres amante de la artesanía o te vuelven loco los sombreros, tienes una cita con Yolanda en el Mercado Mas Campesino.