la posibilidad de un museo CACTLanzarote

El artista, comisario de la exposición del MIAC “La Posibilidad de un Museo”, propone mediante una distopía convertir estos centros en auténticos laboratorios experimentales abiertos a todo el mundo

Daniel Jordán es el comisario de la nueva exposición del MIAC, ‘La posibilidad de un museo’, una propuesta de muestra colaborativa y multidisciplinar en la que participan varios artistas de Lanzarote que proponen una concepción dinámica del espacio museístico. La idea parte de un relato distópico con el que se acercan a la población de la isla para mostrarles un museo muy diferente.

¿Qué es y cuál es el objetivo de La posibilidad de un museo?

-Es una propuesta que surge de las propias líneas de investigación que se proponían en las bases. Nos centramos en la idea del museo como procomún, es decir un bien del que se puede enriquecer toda la comunidad. Este planteamiento nos llevó a un relato absurdo y distópico en el que unos artistas locales ocupaban el museo de su provincia y lo convertían en un gran teatro de variedades. Pensamos que la distancia que ofrece la propia distopía era muy adecuada para tratar la situación actual y, a partir de ahí, hablar de lo que planteamos: un museo que debería ser para todos y convertirse, prácticamente, en un laboratorio de investigación.

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¿Y ha funcionado? ¿Esa ocupación ha sido efectiva?

-Estamos muy contentos, lo cierto es que la gente está respondiendo muy bien. Los eventos están resultando un éxito de participación.

¿Qué artistas participan y que aporta cada uno al conjunto?

-La iniciativa, en nuestra opinión, tenía que contar con artistas locales y nos dimos cuenta de que muchos de nosotros tenemos tendencias escenográficas, a partir de diferentes disciplinas, pintura, escultura… pero todo muy teatral y esa fue la clave para seleccionar a los artistas. Participan algunos de Parto Cerebral, otros de Ars Magna… Francho, Iván Vilella, Moneiba Lemes, José Otero, Nicolás Laiz Placeres, Yuri Fontes y Pillimpo, aunque él de manera póstuma. Le propusimos participar porque a todos nos gusta mucho su obra y nos parecía que era ideal para este proyecto por su propia manera de entender el arte. Nos dijo que sí, pero desgraciadamente en el proceso de la puesta en marcha de la exposición, enfermó y falleció. Pero su familia ha querido que estuviera presente y hemos contado con algunas de sus obras.

Hablan ustedes de “las necesidades que están por venir en torno al concepto de museo”… ¿a qué se refieren?

-El museo del siglo XXI no puede ser el mismo que el de hace cincuenta años porque el público actual busca cosas diferentes al de entonces. El museo debe convertirse en un laboratorio y hay que intentar llamar la atención de los vecinos, de los turistas… al final, dentro del museo, todos somos turistas.

¿Cuáles son los canales?

-Muchísimos. Lo primero estar atentos a lo que está ocurriendo en la calle, lo que hacen los artistas jóvenes, lo que se está haciendo fuera de la isla. Hay que tratar temas contemporáneos, conectar también con la tradición y dar a conocer, de manera, adecuada lo que estamos haciendo. Muchas veces la gente se queja de que no se entera de los eventos que se organizan. Hay que llegar a todo el mundo, crear sinergias… nosotros, estamos consiguiendo en esta muestra atraer, en cada actividad, a personas muy diferentes y eso nos encanta.

¿Cómo se enfrenta el espectador habitualmente a una exposición y cómo debería hacerlo?
-El espectador se enfrenta habitualmente de manera pasiva y debería tener la certeza de que tiene un papel activo. Él es el encargado de completar el diálogo que le están proponiendo tanto el artista, como el comisario y el propio espacio. La reflexión es fundamental para poder interiorizar la obra.

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¿Qué aportan las actividades paralelas a este tipo de propuestas expositivas? ¿Las completan?
-Me gustaría cambiar incluso el concepto de actividad paralela porque creo que, en este caso, son tan relevantes como la propia exposición. Creo que los eventos son el cuerpo de la muestra, es lo que rellena el esqueleto que supone la muestra. Por otra parte, y me interesa recalcar este aspecto, el artista local siempre ha tenido la necesidad, a veces obligación, de conectar su obra con el exterior porque si no es como si su esfuerzo se diluyera. La lejanía nos supone un problema a la hora de lograr nuestro objetivo. Pero, como todo hándicap, si se sabe manejar puede convertirse incluso en una ventaja. Y para eso nosotros contamos, en estas propuestas paralelas, con gente como Natalia Álvarez Simó o Carlos Delgado Mayordomo, que abren nuestro trabajo al exterior.

 

** Más información de la exposición en este enlace**