MAS

Sábado 12 de octubre, 10:07 de la mañana. Como algo de fruta mientras salgo a la terraza y cierro los ojos para sentir cómo está el día. El sol calienta en Lanzarote acompañado por una suave brisa. Mi único plan es disfrutar la isla, mis raíces, nuestra cultura. Meto en el coche lo necesario para pasar el día y pongo rumbo al  Casa-Museo del Campesino

Aparco y camino a sólo unos metros de la mítica escultura de bloques blancos para acercarme al espacio de cafetería, ubicado a la entrada de esa gran vivienda canaria que tan bien contrasta blanco y verde, hogar y volcán

Me siento con mi compañero en una de las mesas del exterior. Vistas al Monumento, café para dos. Poco hace falta para disfrutar de un lugar con tanta poesía. Y es que el lujo de revivir la obra de César y apreciar la belleza cultural y naturalística de la isla todos los días del año, a sólo unos minutos de casa, no necesita nada más. 

 

Recorrido mercado MAS Campesino

MAS Campesino: el Mercado Autóctono y Sostenible de la isla 

Echo un vistazo al folleto de MAS Campesino que cogimos en la entrada. Estas siglas hacen referencia a Mercado Autóctono Sostenible, un conjunto de diferentes experiencias y talleres que, de mano de artesanos locales, representan el arte, las tradiciones y la historia de la isla.

Recorrido mercado MAS Campesino

Desde crear tu propio exfoliante con las sales de Janubio hasta aprender la hermosa técnica de tejer una roseta, elaborar nuestros sabrosos mojos canarios, sumergirse en el bello arte de la sombrerería o trabajar la cerámica en su versión más autóctona y primitiva. Todos los talleres cuestan desde 3 euros y tienen una duración de 15 a 20 minutos, con opción a extenderse si así se desea y hay disponibilidad. 

Manuel, Pepa, Hilda, Montse, Mario, Fefo, Víctor, Estefanía, Yolanda, Joaquín, Conchi y María. Ellos serán quienes te reciban para contarte con mimo la historia de cada tradición, enseñándote a elaborar tu propia creación para llevártela contigo, usando materia prima e ingredientes locales y de forma sostenible con el medio ambiente y la economía de la isla. 

Mamá Pepa: jugando, mezclando, sintiendo

Quizás el momento más complicado sea elegir qué quiero probar primero, de quién quiero aprender. Decido dirigirme al espacio de Mamá Pepa, una jabonería de cosmética natural cuyo trabajo está inspirado en los elementos de Lanzarote: fuego, agua, tierra y viento. Cada producto se prepara de forma artesanal a partir de aceites de oliva, coco, argán, jojoba, almendras, rosa de mosqueta, cacao o manteca de karité; en combinación con distintos aceites esenciales y una gran variedad de ingredientes frescos y locales como arena volcánica, tuno indio, aloe vera, papaya, sal marina, arcilla o plantas aromáticas.

Hilda me da la bienvenida, una mujer llena de dulzura que trabaja mano a mano con Pepa en este lugar tan lleno de encanto y calidez. Me dispongo a oler la gran mayoría de jabones, lociones y champús que se muestran en la tienda, fascinada ante la explosión que mis sentidos perciben, y ella —muy paciente ante mi despliegue— me cuenta la filosofía de Mamá Pepa y su respeto al medio ambiente, las propiedades de cada pieza y sus combinaciones favoritas.

Nos  invita a sentarnos en una preciosa mesa rústica para experimentar su taller de sales de baño y nos habla sobre la importancia de la sal en Lanzarote antaño. Seguidamente nos indica que pongamos cuatro cucharaditas de las sales en nuestro cuenco y  nos da a elegir la personalidad de nuestra creación: exótica cúrcuma o dulce remolacha. 

Y paso a paso, seguimos creando la magia: añadimos unas gotitas de aceite esencial de naranjas o fresas, majamos la mezcla, agregamos unas flores de caléndula recogidas por la madre de Pepa e invento darle un toque final con una pizca de aceite esencial de limón. 

Recorrido mercado MAS Campesino

Y es este último paso, precisamente, lo que más le gusta a Hilda de su trabajo: ver cómo la gente se atreve a jugar, a mezclar, a crear sus propias invenciones a partir de su instinto, elaborando un producto único del que no habrá dos igual. Y saliendo de mi hipnosis por el intenso color anaranjado de mis sales, Hilda me enseña a envasarlas en un bote transparente (y sí, también a etiquetarlas). 

Guardo mi tarrito con sumo cariño y me llevo un champú sólido de maca y naranja de la tienda que ha abierto mi curiosidad. Hilda, Pepa y mamá de Pepa: espero que sepan que lo que ustedes hacen no es sólo cosmética ni tan siquiera artesanía, sino pura y hermosa alquimia natural. 

Recorrido mercado MAS Campesino

Sembrando con manos, moviendo la tierra 

La explosión de olores y colores de mi primera experiencia me inspira, llamándome a querer conectar con la tierra en una de sus formas más primitivas. El maestro Joaquín me da la bienvenida y me advierte de que su taller es, en primer lugar, una experiencia instructiva, metódica e informativa para aprender de la noble y tradicional práctica de la cerámica en la isla. Y yo, en respuesta, me recojo el pelo y abrocho mi delantal. 

Recorrido mercado MAS Campesino

Las manos de Joaquín se hacen una sola pieza con el barro, recogido por él mismo en la localidad conejera de Las Nieves. Me enseña el primer paso: hacer una bolita que empezaremos a amasar. Seguidamente me muestra cómo ir dándole volumen a los bordes, creando poco a poco, una pieza ancha y redonda en forma de botijo. 

Entonces da vida a sus dedos en una danza totalmente diferente. Y aunque no pretende que yo la siga, le pido que me la enseñe. Me muestra entonces la técnica del estripado, una ardua maniobra que me cuesta varios intentos perfeccionar y que necesita de las dos manos; sosteniendo el barro nuevo con la mano derecha, girándolo con jeito hacia los laterales y manteniendo al otro extremo la mano izquierda para asegurar una firme unión y adhesión.

 

Recorrido mercado MAS Campesino

El amor por la cerámica canaria se nota en cada movimiento de Joaquín, quien apunta que mi práctica es rara por dárseme mejor la parte difícil que la fácil, pero que me felicita por mis dos humildes (y por qué no, orgullosas) creaciones. Y como a todos sus alumnos, me ofrece volver a un segundo taller para trabajar la obra una vez seca, darle el acabado y llevármela conmigo.

Hoy que parece que nuestras manos se pierden sólo entre teclados, se convierte en una cuestión necesaria llevarlas de vuelta a lo orgánico, lo puro, lo real. Quizás mantener vivo el legado de la cerámica sea más que un entretenimiento, una responsabilidad. Y sin duda, aprender de las curtidas manos de Joaquín es un regalo lleno de valor. Lleno de verdad. 

Las mejores despedidas: las de las ganas de más    

Sin darme cuenta es la hora de comer. Doy un paseo por el resto de espacios y me planteo por dónde comenzaré en mi próxima visita. Curioseo la tienda antes de irme. Mi compañero compra uno de los pocos vinos malvasía que aún no ha probado y nos despedimos por hoy de la experiencia MAS. 

El sol brilla con fuerza y el abanico de opciones sonríe de forma abierta: picar algo en el restaurante, darnos un baño en Caleta de Famara, ir de visita al irresistible pueblo de la Villa o continuar de excursión hasta la punta de la isla. No lo hemos decidido y la verdad es que tampoco importa. Tras una mañana así, dejarse llevar no suena nada mal.  

Recorrido mercado MAS Campesino