Jardin de Cactus

El Jardín del Cactus acoge estos días de verano el paso de miles de parejas que aprovechan sus vacaciones para desconectar y disfrutar de la oferta museística y paisajística de la isla de Los Volcanes.

Los que pasan por allí saben que es esta una visita obligada cuando acometen la ruta del norte insular. Es más, quizá es el Centro de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote donde, por metro cuadrado, podemos observar más instantáneas de parejas inmortalizando su paso. Quizá sea porque esta original obra del hombre integra como pocas aquí luz, formas y vida… En definitiva, es muy visual.

El Jardín de Cactus es un reducto encajado en una vaguada, donde apenas se dejan notar los alisios y donde la calma se asienta con el calor que recoge la piedra volcánica.

Bonitas parejas

Y allí estamos tú y yo; venimos de allá para pasar un rato aquí (una semana está bien; y lo veremos casi todo). Y todos lo hacemos con un mismo objetivo: disfrutar de las cosas bonitas.

Israel y Sandra Jardín de Cactus

Israel y Sandra son de los más madrugados en un Jardín que, en pleno mes de julio, apenas tiene tiempo para desperezarse y recibir a los cientos de amigos que entran allí a diario. Esta pareja madrileña planea también visitar ese mismo día La Graciosa, y han pasado por algunos de los lugares emblemáticos de la Isla, incluido el “Charco Verde”; así lo llamaron, como efectivamente siempre hemos llamado los lanzaroteños al Charco de Los Clicos.

Ángel y Sandra Jardín de Cactus

Luego llegaría el turno de Ángel y Sandra, también de la capital española, desde donde llegaron para pasar una semana en la que sólo el viento levanta algo su queja. Y en su regaño un pequeño, Ángel, como su padre. El niño, divertido, ya dice eso de “patata” cuando vamos a disparar la cámara. (No le decimos nada de que aquí se diría “papa”, porque la expresión de su rostro, reconozcámoslo, no sería la misma).

Carlos y Carmen Jardín de Cactus

Carlos y Carmen disfrutan del Jardín del Cactus después de dejar atrás las altas temperaturas de su capital cordobesa; mientras que Saúl y Miriam, otra de las jóvenes parejas que van desgranándose por la escalinata de entrada del Jardín, nos dicen que prefieren el clima lanzaroteño al de su Pontevedra; claro. Aquí, en el Jardín del Cactus, descubrirán una vegetación peculiar, muy diferente a la gallega.

Miguel y Susana Jartusdín de Cactus

También ilustran este reducto de amor y relajación (con sus espinan incluidas, por supuesto) Miguel y Susana, dos leoneses que llegan de Ponferrada y que piensan aprovechar bien su semana de vacaciones con una amplia agenda de ocio.

Y es que, en esencia, el Jardín del Cactus es joven y dinámico, y no sólo porque es el más pequeño de aquella serie original ideada bajo el prisma manriquiano -aunque ahora acaba de entrar otro retoño a la familia de los Centros de Arte, Cultura y Turismo: el Museo Atlántico- sino porque es un ejemplo de originalidad arquitectónica.

Renovación vegetal y tirón turístico

Este Jardín abre sus puertas a diario, exhibiéndose al mundo con el cuidado de su propuesta donde se integra vegetación y paisaje. Quizá por ello, el prestigioso suplemento digital del diario El Mundo, “ocholeguas.com”, lo situó en 2015 entre los diez más bonitos del planeta, atendiendo a las recomendaciones y sugerencias de la comunidad de viajeros de la red social  de viajes “minube”. Los primeros, de forma global, eran los Keukehnof, en Holanda, seguidos por los del Palacio Peterhof, en Rusia. Cerraban aquel pódium los jardines Monet, en Giverny, Francia. Sobre el Jardín de Cactus, que se ubicó en octavo lugar a juicio de los usuarios de “minube”, señalaba que “es una de las obras de arte más famosas de Manrique (su última obra), y de las más originales”.

También, a finales del pasado año vivió la segunda repoblación de las cientos de especies que salpican las terrazas. En sus 5.000 metros cuadrados conviven unos 7.200 ejemplares de más de 1.100 especies diversas, originarias de lugares tan dispares como Perú, México, Chile, Estados Unidos, Kenia, Tanzania, Madagascar, Marruecos y Canarias, claro. En este marco, el trabajo de los profesionales de la jardinería que vigilan su buena respiración se torna en básico para seguir abriéndose paso como una de las joyas de la corona de los CACT.