Por: admin De: 21/11/2016 En: Sin categorizar

El restaurante del Monumento al Campesino ya no sólo es ese lugar de blanco impoluto, 100% Manrique, agradable y en el que admirar la arquitectura tradicional de Lanzarote, sino que constituye un buen sitio para comer, con tapas sencillas pero muy sabrosas, bien presentadas, servidas en bandejas generosas y con una más que correcta relación calidad-precio.

Nuestra degustación

En este tour por los nuevos platos quisimos abrir boca con unos quesos variados de la tierra.

Unas fantásticas gambitas de La Santa.

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Unas croquetas de corvina.

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Y un pulpo que parecía que acababan de sacar del mar.

pulpos
Nos acompaña el susurro de isas y folías que envuelve a los salones principales del restaurante, donde resalta el suave verde de los ventanales y postigos junto a los objetos de labranza que cuelgan y decoran la estancia.

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En los platos más sustanciosos tenemos la oportunidad de hacerle frente a un sutil taco de cochino negro.

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Unos soberbios fideos costeros que lograron capturar todos los matices del océano lanzaroteño.

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Y un sancocho con el cherne, las papas, las batatas, los mojos y las pellitas de gofio.

sancocho
Un almuerzo de este tipo hay que regarlo con un buen malvasía de la tierra, un Vulcano que maridó perfectamente con la variedad de tapas que degustamos.

Los postres

La parte repostera de la nueva carta recoge los postres más tradicionales de Lanzarote: el bienmesabe, las torrijas…Nosotros quisimos endulzarnos con un volcán de chocolate, curiosamente presentado como si fuera una postal paisajística de la isla, un semifrío de gofio y unas torrijas.

torrija
la-mesa
semigofio
La sensación es que la nueva carta ha logrado actualizar la propuesta gastronómica del Campesino manteniendo los pies en el terruño, pero abriéndose a un concepto más moderno de la cocina y conservando lo mejor de épocas pretéritas: la relación calidad-precio y la generosidad de sus raciones.
Durante el almuerzo, el sol ha ido descendiendo en pos de Los Ajaches y ha dejado la terraza expedita para una grata conversación mientras los pajaritos y el alisio revolotean en la escena.
Levantas el mentón y aparece la silueta de la escultura Fecundidad, el símbolo de los productos del agro y el mar que tratados sin conformismos pueden resultar una experiencia culinaria fantástica.

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