centro oficial Museo Atlantico club la Santa Lanzarote

Museo Atlántico de Lanzarote, un regalo al turista y al sector de ocio deportivo 

La apertura del Museo Atlántico de Lanzarote se convirtió en su día en un regalo para la Isla y para los turistas que la visitan; pero también, en un regalo para los profesionales que viven de este sector.

Las cifras de demandantes de esta actividad de ocio, así como el número de centros especializados en Lanzarote no ha hecho más que crecer al socaire de esta novedosa oferta internacional ideada por el ecoescultor británico Jason de Caires, y puesta en marcha por los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT Lanzarote).

Lanzarote cuenta hoy con unos 36 centros de buceo autorizados. En los últimos cuatro años el número de centros prácticamente se ha duplicado, según las cifras oficiales.

Para conocer el impacto del Museo en este segmento del ocio deportivo insular, nos ayuda -inicialmente- hablar con Johny Spure, un experimentado buceador que ejerce su labor en Lanzarote desde hace 30 años, y que dirige hoy el centro La Santa Diving, en Club La Santa (Tinajo). “La apertura del Museo Atlántico supuso un punto más allá en la Isla, una buena cosa para el destino porque todo el mundo sabe que aquí hay un museo submarino; y es algo que ha trascendido al mundillo de los buceadores habituales”, nos comenta a la hora de aportar el carácter universal que ha logrado este espacio sumergido en los fondos marinos del sur lanzaroteño.

 

Centro oficial de buceo Museo Atlantico

Por su parte, Alessandra Meli nos da su visión del Museo Atlántico desde más al sur, desde su centro de buceo Cala Blanca Diving Center Lanzarote, en la Avenida de Papagayo (Playa Blanca). Ella nos confirma que la difusión internacional de este Museo Atlántico se nota, “y mucho”, entre los usuarios del centro: “Claro que se nota desde que está funcionando; sobre todo entre gente que no tiene título. Son turistas que no han hecho buceo nunca, pero que se interesan por conocer el primer museo Submarino de Europa. A ellos, se les imparte un curso para que luego puedan realizar la inmersión en Las Coloradas”, nos explica.

Cala Blanca despliega su oferta de formación en Playa Dorada, en la costa de Playa Blanca: “Allí hacemos la primera experiencia bajo el agua: el Discover Scuba Diving. No es un mero bautizo de buceo con el que se meten unos metritos en el agua; son una serie de ejercicios que luego les facilitarán realizar una inmersión con la que no tengan problemas a la hora de hacer el buceo por la tarde, ya en el Museo submarino”.

Abrir el buceo a miles de turistas que visitan Lanzarote

Nos cuenta así una iniciativa que los centros y escuelas de buceo de Lanzarote han realizado en los últimos meses, desde la puesta en marcha del Museo Atlántico de Lanzarote, esto es, la creación de un paquete de buceo que incluye un desenlace final en la instalación creada por los CACT-Lanzarote. Eso sí, cada uno de los paquetes tiene sus matices de precios y preparación de los grupos.

Todos los profesionales de este deporte con los que hemos hablado nos advierten que ellos -y sus excursiones- se adaptan a las características de los visitantes que acompañan hasta las majestuosas obras de Jason de Caires, entre los que encontramos todo tipo de cualificaciones y aptitudes.

Así que la duración de las inmersiones puede variar entre unos mínimos 25 minutos, o los 40 ó 60 minutos (más el tiempo de preparación y el viaje); dependiendo de las características de la expedición con la que se afronte la “aventura”. Eso sí, el tiempo de preparación previo se extiende durante más de dos horas, como mínimo, en cualquiera de los paquetes de visita que preparan.

Tampoco son homogéneos los precios que las decenas de centros de inmersión lanzaroteños plantean para la realización de este viaje, si bien nos podemos encontrar que, como media, un paquete de un día para iniciarte al buceo y afrontar luego la visita al Museo Atlántico, te puede salir por unos 140 euros. A los profesionales les cuesta 35 euros/persona la entrada y traslado en barco.

Alessandra nos deja claro la “aceptación y el tirón” de este  primer Museo submarino de Europa, una oferta internacional que no pasa desapercibida para miles de turistas que visitan la Isla, pero también advierte que ha propiciado un “aumento grande de los centros de buceo, con lo que la competencia es mayor”, dice.

Un espacio submarino atractivo, lleno de vida

Centro oficial de buceo Museo Atlántico Active Scuba Divers

Si nos acercamos a Costa Teguise, podemos charlar con Virginia Ridruejo, una simpática sevillana que encontramos en el centro de buceo Active Scuba Divers. Es una de esas personas apasionadas de los paseos bajo el agua, en lugares llenos de vida; y ese es uno de los principales atractivos que ella subraya del Museo Atlántico: “Pasando el muro, te encuentras en un lugar lleno de vida. Entras y ves cómo se mueven en el interior cientos de peces, desde barracudas grandes y gallos -muchos- hasta viejas, o antoñitos, que forman bancos enormes; así como chuchos…

Nos relata cómo las figuras esculpidas por Jason de Caires “se han ido llenando de vida, de algas” con el paso del tiempo, con lo que también se ha multiplicado la fauna de este arrecife creado por iniciativa de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote.

En cuanto a las inmersiones, nos aclara que en estos días bucea con un grupo de nueve personas de alta cualificación, pero nos aclara que “normalmente no es así; se va con mucho menos”. Y la cualificación suele estar más relacionada con los principiantes.

En el Active Scuba Divers, estos cursos formativos suelen culminar con una visita al Museo con sede en Playa Blanca. “Hay mucha gente que nos llega hablando del Museo Atlántico, y eso les anima a prepararse para la inmersión porque, la verdad, está bastante bonito”.

Y luego nos da Virginia su opinión sobre cómo ha ido evolucionando este espacio: “Cuando  se inauguró; era bonito porque era una inmersión a un Museo bajo el agua, algo totalmente novedoso, claro. Pero ahora no sólo es la inmersión a un Museo, es la inmersión a un Museo lleno de vida; muchísima, y eso resulta muy bonito”, nos comenta.

MUSEO ATLÁNTICO LANZAROTE

La aparición de flora sobre las figuras ahonda en el carácter biológico de esta iniciativa turística que nació con tintes medioambientales. Pero también en el sector se escuchan algunas voces que preferirían que las figuras sean limpiadas en alguna ocasión, para que no se pierda su silueta, nos comentaban.

Virginia Ridruejo nos detalla también la existencia de un recorrido oficial y concreto dentro del recinto subacuático: “Y eso lo respetamos todos, sobre todo para que no te dejes ninguna estatua sin ver”. En estos momentos, con la creciente vida que existe allí, afirma que “la visita ha ganado enteros, diría yo; y puede hacerse más larga… Lo que ocurre es que, dependiendo del nivel de los buceadores con los que vayas, se hace más rápida o más lenta”.

La política de cada centro es diferente en este aspecto, porque hacen cuentas y cada uno elige qué grupos diseñar. Por ejemplo, Johny Spure, desde La Santa Diving, nos comenta que para ellos no es rentable desplazar un monitor por cada buceador aficionado al Museo, por eso, las inmersiones en este museo submarino las diseñan con hombres y mujeres que cuenten con una estrella en esta práctica deportiva, una cualificación mínima que puede llegar a obtener tras unos cuatro días de preparación.

Cuestión de visibilidad

Museo Atlántico primer museo submarino de Europa

Sabemos que el Museo Atlántico se ha hecho visible en todo el mundo. Pero en cualquier museo, la visibilidad de las obras es algo básico. Así que les preguntábamos por ello: “Normalmente sí es buena, sobre todo porque el fondo que hay allí es arena. También tenemos que explicarles previamente a los buceadores que, aleteando muy pegado al fondo, se levanta la cortina de arena, algo que impide que el resto lo observe con claridad”, apostilla Virginia.

Por su parte, Johny Spure, de La Santa, nos puntualiza en este apartado de la visibilidad que “las condiciones son cambiantes, pero para nosotros es igual de apasionante entrar en este espacio con luces o sombras, porque ofrece un espectáculo distinto en muchas de las ocasiones. Incluso cuando no hay buena visibilidad, se trata de otra experiencia. No puedo decirte que un día sea mejor que otro”.

Todos los profesionales con los que hemos hablado estos días coinciden en dos aspectos relacionados con el crecimiento del número de visitantes y del volumen de negocio que facilita este enclave para los profesionales de Lanzarote. Por un lado, el hecho de admitir a los buceadores no certificados para que puedan acudir al Museo, ha ampliado mucho la cantidad de turistas que acceden a las inmersiones. Y por otra parte, ya era Lanzarote un destino reconocido entre los amantes del buceo; pero el Museo Atlántico ha conseguido que esta oferta internacional sirva de reclamo para que aterricen ahora en el destino con mayor motivación a la hora de afrontar su paso por este nuevo y enigmático espacio submarino.

Unos últimos datos para concluir. En 2016, 146.492 turistas practicaron buceo en Lanzarote, casi un 50% más en que en 2015, ejercicio que se cerró con 100.433 practicantes. El perfil medio de los turistas que realizan buceo en la Isla rondan los 43 años de edad, y el 75% procede de cuatro países: Reino Unido (43,1%), Alemania (11,7%), Irlanda (10,6%) y España (10,5%).