Saul Cravitto en Lanzarote

 

El piragüista Saúl Craviotto (Lleida, 1984) además de un enamorado de Lanzarote, es un ganador nato. El doble campeón olímpico y tres veces campeón del Mundo y de Europa, no puede evitar ganar, ni cuando se toma un año sabático. En 2017, fue el vencedor del concurso televisivo Masterchef Celebrity II. Estos días, ha aprovechado una escapada familiar a la isla, para relajarse y visitar algunos de los Centros de Arte, Cultura y Turismo. Con su sencillez y cercanía habitual nos cuenta la experiencia y sus proyectos de futuro.

Esta no es su primera visita a Lanzarote, ¿verdad?

Ya he venidotres veces a la isla. La primera fue en 2010. Vine solo un par de días para laGala Nacional del Deporte, en los Jameos del Agua y me quedé con ganas de ver más, así que volví hace dos años y ahora repito, casi por las mismas fechas. He vuelto a coincidir con la romería de los Dolores de nuevo. Una tradición preciosa.

 

Saul Cravitto en Timanfaya

Su primera toma de contacto con la isla fue en Jameos del Agua. ¿Qué otros centros  ha visitado esta vez?

Este año volví a los Jameos y conocí el Mirador del Río y las Montañas del Fuego. La verdad es que en Timanfaya parece que estás en otro planeta, es como estar en Marte. El paisaje es brutal. Muy diferente a lo que estamos acostumbrados. La próxima vez visitaremos la Cueva de los Verdes. Siempre hay que dejar algo pendiente para volver.

 

Saúl Craviotto en Jameos del Agua

¿Tiene algún CACT Lanzarote favorito?

¡Uf, difícil! (suspira) Las vistas del Mirador del Río impresionan. Los tres centros que he visitado este año son diferentes e igualmente espectaculares. Quizás, elegiría Timanfaya. Era la primera vez que lo visitaba y me ha impactado mucho. Mi hija mayor, de cuatro años, ha alucinado con los volcanes.

 

Saul Cravitto en Mirador Del Río

Y por supuesto, siendo el ganador de un concurso de cocina, ¿habrá probado el pollo asado al calor del volcán en el restaurante El Diablo?

Sí. Había probado el pollo de múltiples maneras, pero nunca al volcán. Nos gustó mucho. Es diferente a todo. El chef me estuvo contando la barbaridad de kilos que asan al año, y otros detalles como la temperatura que alcanza el honor natural. Muy curioso.

 

 

¿Qué le parece la cocina lanzaroteña?

Tiene una cocina muy interesante, con unos vinos buenísimos y una gran variedad de quesos. Soy muy quesero, vivo en Asturias, la región con más quesos por metro cuadrado y los de aquí me encantan. En general, me encanta comer en Lanzarote. De pescados, por ejemplo, me apasiona el cherne.

 

Su entrenador dice que es usted una máquina de competir y lo demostró también en Masterchef. ¿Cuál es la clave?

Va en nuestros genes, supongo. Te da lo mismo hacerlo bien que hacerlo a medias. Ya que me lancé a la aventura, sin tener ni idea de cocinar, pues me dije «Voy a aprender». Fui a un restaurante para practicar y me puse las pilas. Y las botas también (se ríe). Es lo mismo que el deporte, entrenar para conseguir un objetivo.

 

¿El parón le sirvió para retomar su carrera con más motivación?

Sí. Desde los quince años hasta que entré en Masterchef, nunca había tenido un año sabático. El parón me ha venido genial para la cabeza, que es mucho más importante que el físico. Empecé esta temporada con mucha energía y los resultados ahí están.

 

Desde luego, este año ha sido campeón de Europa, campeón en la Copa del Mundo y subcampeón mundial.En los JJOO de Tokio 2020, entonces ¿solo vale el oro (en la prueba de K4 500m)?

He ido a tres Juegos y he conseguido cuatro medallas. Parece que las regalan pero estamos todos en milésimas. Yo y mis compañeros vamos a intentar ir a por el oro. La probabilidad de que sean mis últimos JJOO es muy alta. Llegaré con 35 años y para el deporte es una edad madura así que quiero hacerlo bien. Me gustaría salir por la puerta grande.

 

¿Con qué se queda de su visita a Lanzarote estos días?

¡Uf! Con todo. Con la gente. La gente de Lanzarote es amabilísima, acogedora y muy simpática. Me quedo con las personas, con los paisajes, con la gastronomía… Si empiezo a hacer un listado, no paro. Encima estoy a punto de irme y me da una pena tremenda. Quiero volver a la rutina pero como en vacaciones no se está en ningún sitio. Y en Lanzarote, mejor todavía.