Museo Atlántico Cristna Pedroche

“Invito a quienes visiten el Museo Atlántico a que saquen fotos y hagan ciencia con nosotros” comenta  Cristina Camacho, fotógrafa submarina, apneista y responsable del programa de divulgación y formación de la RedPROMAR

Aprender a vivir de cara al mar, y no sólo para disfrutar de sus playas, también para proteger y conservar la vida marina. Ése es el objetivo de la Red de Observadores del Medio Marino en Canarias (RedPROMAR), una herramienta del Gobierno de Canarias para el seguimiento y vigilancia de la vida marina del archipiélago. Se trata, en definitiva, de un sistema de información que registra los continuos cambios que se están produciendo en los océanos, utilizando el concepto de “Ciencia ciudadana”.

Para  Cristina Camacho no ha pasado desapercibido el enorme esfuerzo que ya se ha hecho en la isla de Lanzarote con la creación y puesta en marcha del Museo Atlántico, un lugar pensado como espacio para la preservación, conservación y educación del medio marino y la naturaleza y que, desde su mismo origen, tenía como objetivo lograr el incremento de la biomasa marina y facilitar la reproducción de las especies de la isla de Lanzarote.

¿Qué es la RedPROMAR?

Se trata de un proyecto, inspirado en el concepto de ‘Ciencia ciudadana’, en el que se confía que los ciudadanos adquieran el compromiso hacia el medio marino, aportando datos a través de sus propias fotografías. Esto nos permitirá estudiar los cambios y transformaciones que se producen en las aguas canarias y poder investigar con una base de datos sólida.

¿Quién lo pone en marcha y quiénes participan?

Lo pone en marcha el Gobierno de Canarias y participan, como te comento, los propios ciudadanos que así lo deseen. Los protagonistas somos todos. Vivimos en un archipiélago, rodeados de agua y nuestra asignatura pendiente es aprender a mirar de cara al mar, aprender a protegerlo. No hemos acabado de crear ese vínculo con el medio marino. Mi papel es dar a conocer el proyecto.

¿Y cómo participa el ciudadano en esta red?

Es muy sencillo. Como herramientas tenemos la página web, las redes sociales y lo más interesante, una aplicación móvil gratuita, que tiene la red de especies de Canarias más completa que existe, y que permite subir tus propias fotografías, en cualquier momento se pueden aportar avistamientos. El hombre de a pie se convierte en científico ciudadano. Muchas veces no comprendemos el significado de algunas cosas: peces muertos, algas en la playa, aves que aparecen o desaparecen de una zona concreta… todo eso son datos que los científicos estudian y analizan, y lo pueden hacer gracias a la aportación de los ciudadanos. Creo que la aplicación es una herramienta increíble.

¿Qué supone en esta apuesta por el medio marino el Museo Atlántico de Lanzarote?

He tenido un primer contacto con el Museo cuando he dado las charlas formativas del programa, pero esta semana que estoy en Lanzarote quiero hacer una primera inmersión.  El Museo Atlántico es una iniciativa muy interesante, y no sólo por la parte artística, que como fotógrafa submarina, obviamente, me parece una propuesta muy atractiva, sino porque todo lo que sea interactuar con el mar, generar vida y facilitar la reproducción de nuevas especies marinas, me parece fantástico. Al margen, ya digo, de las esculturas en sí que son toda una crítica a nuestro modo de vida.

¿Y se ha generado vida marina?

Mis compañeros me han dicho que se ha comenzado ya a generar vida marina, bancos completos de roncadores. Hay que tener en cuenta que en torno a las esculturas nacen algas, y éstas atraen, como alimento o refugio, a los peces, a los de la zona o a nuevas especies. Con el paso de los años se irá viendo cómo cambia el ecosistema de la zona.

¿Hay datos recabados ya de Lanzarote?

Sí, hay muchos datos de toda Canarias en general. La gente participa mucho y el balance que tenemos es muy positivo. Se trata de eso, de que cada vez haya más colaboración ciudadana. Se trata de que cuando un turista baje a descubrir el Museo Atlántico saque fotografías y las suba a la aplicación porque eso nos servirá para descubrir cómo va cambiando la zona. Puede que dentro de diez años, no sólo haya un banco de roncadores en el Museo Atlántico sino otras muchas especies. Hay que animar a todos los fotógrafos submarinos que visiten el museo a que se descarguen la aplicación y la usen. Hay que animarlos a que hagan ciencia con nosotros. Y no sólo ellos, no hace falta ser fotógrafo submarino… con una cámara normal, o con el móvil, se puede fotografiar la orilla de la playa y lo que ocurre en ella.

¿Eres optimista de cara al futuro de los océanos?

Sí. Yo siempre soy positiva, además creo que las nuevas generaciones están mucho más concienciadas con la necesidad de mantener el medio ambiente, de proteger la naturaleza y el mar. Los niños son mucho mejores que nosotros en ese sentido. Estoy convencida de que cada vez la sociedad está más concienciada y eso es muy bueno.

¿Qué le diría a los lanzaroteños?

Creo que la conservación y el cuidado del medio marino es tarea de todos y, por tanto, todos tenemos un papel que jugar en esta lucha. Yo no lo vivo como algo negativo, sino con mucha ilusión y motivación porque estoy segura de que estamos cambiando las cosas. Les animo a que se descarguen la aplicación y a que aporten todos los datos que puedan sobre la biodiversidad tan rica que tenemos en Canarias. Todos tenemos mucho que aprender, y en Lanzarote cuentan con un estupendo Museo Atlántico para investigar en mayor profundidad.