El Monumento al Campesino es una obra de arte vanguardista que César Manrique creó en los años sesenta para poner en valor el tremendo esfuerzo de los agricultores y las campesinas de la isla. El artista quiso también recuperar la arquitectura tradicional, la artesanía y la gastronomía típica de Lanzarote.

Sígueme en este breve recorrido y entenderás por qué el Monumento al Campesino es una gran obra de arte.

César Manrique mimaba cada detalle en sus creaciones. Por eso el Monumento al Campesino está ubicado en el centro de la isla, en el municipio de San Bartolomé, donde confluyen de forma simbólica las tres tierras de Lanzarote: la tierra volcánica, de color negro y rojo oscuro, procedente de las erupciones más recientes y salvajes; el jable, arena de grano fino y blanco; y la tierra bermeja, la más antigua de la isla, de color rojizo como el barro.

APRECIANDO EL MONUMENTO A LA FECUNDIDAD

 

El Monumento a la Fecundidad, visible desde la carretera, es una escultura geométrica blanca, de quince metros de altura, que se ha convertido en símbolo iconográfico de la isla. Majestuoso y erguido en vertical, el monumento brota de una montaña de rocas volcánicas y está rodeada por los socos o muros de piedra que protegen las parras de La Geria.

Aquí apreciamos varios elementos que caracterizan el ingenio y la profundidad de su obra:
Arte sostenible. Al contrario que la mayoría de artistas, César Manrique no compraba materiales en tiendas especializadas, sino que trabajaba con lo que el entorno le ofrecía. En esta ocasión, elaboró el monumento con tanques de agua reciclados -que rescató de antiguos barcos pesqueros- y objetos de hierro ensamblados. El acabado lo compone una capa de fibra y otra de pintura blanca para conseguir, junto a la plataforma volcánica y los socos, la unión armoniosa entre arte y naturaleza.
Vanguardista. Manrique estaba viviendo una época de experimentación, muy influenciada por las vanguardias artísticas del siglo XX. Su estilo abstracto-informalista se ve reflejado en el interés por las formas geométricas, la abstracción de la escultura, la eliminación de los límites de la obra y la reducción de la paleta a uno o dos colores primarios (característica que más tarde dio lugar al minimalismo).
Simbolismo local. Lanzarote es una tierra árida donde llueve poco. Al incorporar tanques de agua en la obra, Manrique está homenajeando a todos los conejeros que caminaron durante horas bajo el sol abrasador, transportando a lomos de un camello el preciado líquido que saciaría la sed de hogares y campos de cultivo. Además, muchos aseguran que los tanques de la escultura -observados desde cierta distancia- representan cuatro figuras: un campesino, un perro, un burro y un camello.

RECORRIDO POR EL MUSEO AL CAMPESINO

 

Continúo mi visita por el complejo arquitectónico que nos conduce al restaurante. Manrique desea recuperar aquí la estética de la vivienda tradicional lanzaroteña. Al pintar las paredes y los muros de color blanco, el artista llena el espacio de luz y genera un contraste cromático con el verde intenso de la madera.

El restaurante funciona también como un espacio museístico que homenajea la figura del hombre agricultor-ganadero. Se compone de una terraza al aire libre y una zona cubierta, decoradas con sillas de camello, instrumentos de labranza, cuadros y fotografías de la época.

PROBANDO LA GASTRONOMÍA Y LOS VINOS DE LANZAROTE

 

 

Si el Monumento al Campesino enseña al turista la historia agrícola de Lanzarote, el restaurante es un lugar diseñado para probar los frutos de ese arduo trabajo. Tanto la carta de tapas como la carta del restaurante nos ofrecen una exquisita variedad de productos de la tierra, destacando el pescado fresco, el pulpo, el sancocho, el conejo, la carne de cochino o los postres típicos como torrijas y bienmesabe.

La carta de vinos incluye una selección de las bodegas más destacadas de la isla, donde el vino blanco ocupa un lugar especial. A muchos nos gusta recomendar el blanco semidulce, elaborado con uvas de las variedades malvasía y moscatel, que aportan un ligero dulzor completamente natural. Es fresco y delicioso.

Si tienes la suerte de venir a comer un domingo a las 14:00, presenciarás un espectáculo folclórico en directo, con una parranda de música canaria como telón de fondo.

HOMENAJE A LA MUJER CAMPESINA

Atravesamos la puerta que nos lleva a la segunda parte del restaurante. Manrique destina esta zona a ensalzar la figura de la mujer conejera, que fue doblemente trabajadora: campesina y ama de casa. Al inicio de la escalera, en el techo, encontramos el primer guiño femenino: una claraboya que toma la original forma de un sombrero de campesina de Lanzarote.

Las paredes están adornadas con vasijas y objetos domésticos. Una viga de madera con helechos colgando nos transporta al interior de una casa tradicional, aunque en este caso nos conduce al salón grande, un inmenso espacio circular donde habitualmente se celebran bodas, eventos de empresa y otros festejos multitudinarios.

El recorrido nos lleva por un túnel volcánico, hasta que un chorro de luz nos ciega. Poco a poco, descubrimos una escalera que rodea una preciosa fuente con abundante vegetación. Al subir los peldaños, accedemos a la planta superior para finalizar el recorrido.

PATIO CANARIO Y TALLERES EN EL MONUMENTO

Monumento al Campesino taller

El patio canario está rodeado por diversas salas expositivas donde se imparten talleres de artesanía. Aprender a crear tu propio mojo, pellas de gofio o vasijas de cerámica aborigen son algunas de las habilidades que puedes aprender en un par de horas por unos 3€ de media.

El objetivo del Monumento al Campesino no solo es que el visitante observe con una actitud pasiva, sino que también huela, toque, saboree y experimente la singular historia agrícola de Lanzarote con sus propias manos.