Guía imprescindible de cosas que ver en el norte de Lanzarote

Guía  imprescindible por el norte de Lanzarote:una selección de los lugares más especiales.

Grutas volcánicas, pueblos en la montaña, casitas blancas, playas de arena virgen y agua cristalina, riscos, jameos, miradores y cactus de formas extravagantes. El norte de Lanzarote está repleto de rincones en los que el artista César Manrique intervino con maestría y un profundo respeto por su entorno. Fue su original forma de subrayar la belleza natural de la isla.

En esta guía por el norte de Lanzarote te contamos cuáles son los lugares más especiales, aquellos puntos que sí o sí deberías visitar. Para que te resulte más fácil, hemos dividido la aventura en dos grandes rutas: una por la carretera que bordea la costa y otra por la carretera que avanza entre las montañas.

¿Listo para descubrirlo? ¡Pues vamos para el norte!

Ruta 1: El norte por la costa

1. GUATIZA – LOS COCOTEROS

Nuestra primera parada por el norte será en Guatiza. El gran imán turístico de este pueblo es el Jardín de Cactus, pero si amas la naturaleza y los rincones curiosos, Los Cocoteros bien merecen un paseo, unas fotos y hasta un chapuzón. De esta urbanización costera nos sorprenden su bañadero, una piscina natural rodeada por un dique, y las Salinas de Tío Alberto, donde el sol exprime toda la humedad de las montañas de sal. Además, un paseo por la costa nos permite ver las distintas formaciones volcánicas típicas de Lanzarote.

2. GUATIZA – JARDÍN DE CACTUS

Jardin de Cactus, lanzarote

Jardín de Cactus, premio Scarpa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacia el final de Guatiza veremos la mayor plantación de tuneras de la isla (donde se cultiva la cochinilla) y un cactus gigante de hierro verde. Dejaremos el coche en este parking porque habremos llegado a la última intervención que César Manrique realizó en Lanzarote, inaugurada en 1990.

El Jardín de Cactus era una rofera abandonada de donde se extraía picón (pequeñas piedras volcánicas típicas de la isla). César Manrique visualizó un futuro diferente para este lugar: modificó el paisaje sin destruirlo y sembró en él una colección de 4.500 cactus procedentes de todos los rincones del planeta.

El espacio está cargado de originalidad: el estanque de aguas verdes, los caminos laberínticos de roca volcánica, las farolas y papeleras con aspecto cactáceo, ¡e incluso hasta los baños! adquieren aquí un valor artístico.

Al final del recorrido hay un hermoso restaurante-cafetería. Recomendamos probar la innovadora hamburguesa de cactus, elaborada con carne de tunera y otros deliciosos alimentos aptos para celíacos y veganos. Llevarse a la boca un pedazo de la Historia de Lanzarote en formato fast food saludable… Original, ¿a que sí?

Dentro del restaurante, decorado por Manrique con objetos locales reciclados, una artística escalera en espiral nos llevará hasta el molino tradicional canario que preside el recinto. Aquí se molía el gofio antiguamente. Puedes entrar y echar un vistazo al mecanismo con tus propios ojos.

3. MALA

En el pueblo de Mala podemos tomar un café, respirar aire puro y… poco más. Pero si te apetece adentrarte hasta la urbanización naturista de El Charco del Palo, podrás pasear sobre unos bonitos acantilados volcánicos o darte un baño en sus piscinas naturales rodeadas de arena blanca y matorrales.

4. ARRIETA

Al retomar la carretera, nuestro coche -o el medio de transporte que utilices- se irá acercando progresivamente a la costa marítima. ¡Bieeeen! Es señal de que Arrieta se acerca. Este pueblo es más grande. Es un buen lugar para pedir pescado y marisco, así como repostar gasolina y comprar víveres. Un paseo por el coqueto muelle nos descubrirá la llamativa Casa China. Aunque el centro de atención es la característica playa del pueblo, muy querida por los surfistas. Por cierto, si miras desde Arrieta hacia el interior, verás las montañas por las que transcurre la Ruta 2.

5. PUNTA MUJERES – CUEVA DE LOS VERDES

Una vez pasado Punta Mujeres, a lo alto de la cadena montañosa, divisaremos el Volcán de la Corona. Hace 3.000-5.000 años, según datan los geólogos, su violenta erupción formó un río de lava que fluyó ladera abajo hasta encontrarse con el mar. El interior de este túnel, denominado Túnel de la Atlántida, quedó parcialmente hueco. Y tendrás el privilegio de visitarlo de dos formas distintas.

La primera de ellas es accediendo a la Cueva de Los Verdes, un recorrido guiado de una hora entre estas impresionantes paredes volcánicas. En este caso no fue Manrique, sino su amigo Jesús Soto, el artista que diseñó la ruta. Destaca la iluminación usada para enfatizar las espectaculares huellas que el magma fue dejando a su paso. También se aprovechó la acústica para crear un Auditorio que acoge varios conciertos cada año. Y en la cavidad superior siempre se cuenta un secreto, pero hay que entrar para descubrirlo…

Cueva de los verdes, Lanzarot

Cueva de los Verdes

6. PUNTA MUJERES – JAMEOS DEL AGUA

La segunda forma de acceder al Túnel de la Atlántida es mediante los Jameos del Agua, aunque esta experiencia es radicalmente distinta a la anterior… Antes había basura y escombros, y Manrique creó un paraíso único en el mundo, en el que los colores y las formas se funden con la naturaleza. Una laguna donde viven los cangrejos ciegos y albinos (únicos en el planeta) es salpicado por un rayo de luz natural, generando en el visitante profundos sentimientos de paz y armonía.

En esta misma zona veremos un restaurante (dentro del tubo volcánico, sí) donde todas las semanas se celebra Jameos Noche, una original fusión de gastronomía y concierto de timples, así como festivales de música y todo tipo de eventos.

La segunda parte de la visita la protagoniza una piscina turquesa rodeada de palmeras. Hay interminables recovecos en los que perderse, pero destacamos el Auditorio insertado en una cueva volcánica (donde habitualmente se estrenan obras de teatro y conciertos o se proyecta el documental Las Manos) y la Casa de los Volcanes (una exposición permanente sobre el artista Jesús Soto).

7. CALETÓN BLANCO

Dejamos atrás un hermoso campo de tabaibas y veroles para aventurarnos en la recta final de esta primera ruta. El Caletón Blanco es un conjunto de calas de arena blanca, fina y virgen cuya belleza contrasta con el fondo volcánico de rocas negras y el azul del agua cristalina. Un retiro para relajarte como nunca lo habías soñado.

8. ÓRZOLA

Por último, la carretera nos conducirá hasta Órzola, un pueblo pesquero ubicado bajo un acantilado. Aquí está el muelle donde se coge el ferry para ir a La Graciosa. Podemos disfrutar de un paseo, tomar algo en los bares de la avenida principal o jugar en familia en el pequeño parque infantil.

Pero vayas o no vayas a La Graciosa, te enseñaremos cuál es el mejor lugar de Lanzarote para verla. En la Ruta 2…

Ruta 2: el norte por las montañas

9. VOLCÁN DE LA CORONA

¡Llegó la hora de escalar! En coche, en coche…

Si queremos continuar la ruta desde Órzola, tendremos que subir por una carretera que zigzaguea entre campos hasta el Volcán de la Corona. Solo aquellos que tengan verdadero espíritu senderista, pueden coronar su cráter 😉

Disfrutando de unas agradables vistas, atravesaremos la carretera de Ye, pero nosotros seguiremos conduciendo hasta nuestra primera parada: El Mirador del Río.

 10. EL MIRADOR DEL RÍO

Obra de César Manrique, este mirador cuelga en el borde del Risco de Famara, a 500 m de altitud, regalándonos unas espeluznantes vistas panorámicas. No solo este es el mejor punto de Lanzarote para contemplar el Archipiélago Chinijo, con La Graciosa en primer plano, sino también la costa de Famara, así como el “río” o franja de Océano Atlántico que separa ambas islas.

La edificación está completamente mimetizada con el entorno. Sus paredes externas están cubiertas con las mismas rocas que el resto del acantilado. En el interior destacan unas llamativas esculturas colgantes y la escalera blanca de caracol que nos lleva al piso superior.

Mirador Del Río, Lanzarote

Mirador del Río

11. HARÍA

Este municipio, conocido también como el Valle de las Mil Palmeras (un mote bastante descriptivo) cuenta con varios atractivos. Aquí se halla el punto más alto de Lanzarote, Las Peñas del Chache, lo que unido a su gran humedad y microclima frío, convierten el terreno en uno de los más verdes de la isla. Sus rupestres casitas blancas y el carácter de la gente local hacen que aún se conserve ese regusto a pueblo-pueblo.

Aquí podemos visitar la Casa-Museo César Manrique, el espacio que fue vivienda y taller del genio lanzaroteño hasta su muerte, que en 1992 conmocionó la isla. Se encuentra tal y como la dejó, con los utensilios de trabajo que utilizaba para pintar diariamente así como numerosos objetos personales. La casa es un ejemplo más de su estilo arquitectónico: rodeado de palmeras y vegetación, estético pero siempre en busca de lo funcional y el confort, el homenaje a la arquitectura tradicional canaria, fusión arte-naturaleza, etc.

El Mirador de Haría, ubicado junto a un restaurante sobre las montañas, ofrece unas vistas preciosas desde el valle hasta la costa del norte, con Arrieta en el centro. Merece la pena bajarse a contemplarlo y echar unas fotos para el recuerdo.

12. LOS VALLES

La carretera de Los Valles nos llevará por un paraje montañoso salpicado de molinos eólicos (Lanzarote se ha beneficiado tradicionalmente de la fuerza del viento). Poco a poco, descenderemos por un camino sinuoso de tierras fértiles, donde los agricultores labran la tierra con esfuerzo para obtener las mejores frutas y verduras.

Estamos llegando a la recta final de nuestra ruta. Si pillas un atardecer durante el descenso, la belleza alcanzará lo sublime. Y si no, bueno, el norte de Lanzarote es bonito de todas las formas…