Macarena Arrocha, te propone una experiencia autóctona para que aprendas de esta técnica tradicional y disfrutes  de un día diferente en el Mercado autóctono Sostenible (Lanzarote).

Al margen de su evidente belleza, son muchos los que al llegar al Mercado MAS,ubicado en la Casa-Museo del Campesino, y encontrarse de frente con una auténtica exposición artesana de rosetas, se preguntan, ¿pero, esto qué es?

De hecho, la pregunta no cae nunca en saco roto porque se la suelen hacer a Macarena Arrocha, artesana rosetera que ha aprendido a hacer rosetas con sus propias abuelas y que ha sabido ir evolucionando este arte desde la más pura tradición insular a múltiples posibilidades mucho más actuales y vanguardistas.

 

 

La roseta es una labor de encaje de aguja, típica de Canarias y que se sigue manteniendo muy viva en Lanzarote. La labor, que no es ni tejer, ni calar, ni bordar, se realiza sobre un pique, es decir  sobre una base redonda con alfileres en la que se cruza el hilo hasta ir dándole forma a la roseta. “Se explica mucho mejor si me ves hacerla, y no es difícil”, asegura. “Se van haciendo, una a una y luego se unen para hacer un cojín, un paño, una cortina, una colcha, manteles… lo que tú quieras”, explica. “Depende mucho de la imaginación y del tiempo que le dediques, claro. Yo las uso para un montón de cosas de diseño, hasta para muebles”.

Creatividad sin límites

Macarena explica que las rosetas son diferentes en cada una de las islas, “yo las hago a la manera de Lanzarote, aquí, la parte de arriba del cojín era de latón, aunque yo lo hago con aluminio, pero en Tenerife, por ejemplo, se hacen de cuero… en cada isla cambia un poco la manera de trabajarlas”.

 

Rosetas Taller

 

Una única roseta, según la habilidad del artesano, se puede hacer en unos veinte minutos o media hora. “Para hacer un cojín entero, pues claro, dependerá del tamaño, y hay que tener en cuenta que la primera roseta marca el tamaño de las demás, que siempre serán más grandes”, explica.

Macarena sigue trabajando de manera tradicional en lo que a técnica se refiere pero su imaginación va mucho más allá y elabora otras muchas cosas como broches, pendientes, sombrillas, chales, atrapasueños, llaveros… “El límite está en la propia imaginación de quien la hace, a mí me gusta probar. Hago marcadores de libros, colchas, manteles, faldas para mis nietas… muchas cosas”, señala.

 

Roseta Macarena Arrocha

 

 

Al preguntarle por la reacción de los turistas al ver las piezas que tiene expuestas en su taller, sonríe y comenta entre risas. “Yo no entiendo nada de inglés, ni ningún otro idioma, salvo el nuestro pero lo más que me dicen es “Wow” o “Ooohhhh”, y no me hace falta hablar otras lenguas para entender que les está gustando lo que ven”, asegura.

Rosetas de alta costura

La mejor prueba de lo bien que lo hace es que sus rosetas, no solo son habituales en ferias y exposiciones de artesanía, sino que han sido parte de la primera edición de Lanzarote Fashion Weekend, ya que el diseñador Custo Dalmau, integró, en algunos de sus diseños, rosetas de diferentes colores, elaboradas por la artesana para la ocasión.

 

Rosetas Custo Barcelona

 

“Cuando me dijeron que habían elegido mis rosetas para mandárselas, yo dije que había otras artesanas que las hacían muy bien, pero mis compañeras, que habían visto mis trabajos, se empeñaron y yo… pues las mandé y le gustaron, así que quedamos para conocernos y hablar.. y sí, integró mis rosetas en vestidos, faldas, chaquetas… en una colección que hizo para la isla”, explica. “Para mí, imagínate, fue un honor, ¿cómo se me iba a pasar por la cabeza que mis rosetas iban a formar parte de los diseños de alguien tan conocido? Pero sí, y la verdad es que me hizo mucha ilusión”.

Ella ya había hecho sus pinitos en el tema de la moda y el diseño. “Hombre, yo he hecho cositas. Le pongo rosetas a las faldas, a las camisas y a los vestidos de mis nietas, pero claro, para nosotros… si ya veo que a la gente le gusta, pues ya me planteo si incorporarlo a las piezas que hago para vender”, asegura.

Talleres para pequeños y mayores en el Mercado Autóctono Sostenible

Por el precio de tres euros, y con un máximo de ocho participantes, Macarena imparte talleres para aprender a elaborar rosetas, los lunes, lunes, martes, jueves y viernes, de 11:00  a 13:00 horas, y sábados alternos. En estos talleres, que suelen ser de unos treinta minutos de duración y sólo cuestan tres euros, se enseñan los principios básicos para aprender a realizar una roseta. “Según el tiempo que tengan, les enseño a hacer una roseta, que por supuesto se llevan de recuerdo, o un broche, unos zarcillos… depende un poco del tiempo con el que vengan y de la habilidad que tengan, claro, algunos no han cogido una aguja en su vida”, explica. “Lo que más me gusta es cuando vienen niños, clases enteras que se ponen conmigo a trabajar y me van diciendo: “Eso lo hace mi abuela”, “En mi casa hay de eso”… Me da la impresión de que transmitiéndole lo que yo sé, de alguna, manera se les queda y la tradición se mantiene viva. Es lo que más me gusta, enseñar y los niños siempre quieren aprender”.